El Observador – La primavera “postal” charrúa.

NACIONAL - RECLAMO

La “primavera” postal charrúa

Una medida sindical impide a usuarios recibir envíos desde el exterior

 

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Con permiso. Que pasen las cámaras y la prensa”, dijo a través de un megáfono el vocero de los usuarios afectados por medidas sindicales de funcionarios del Correo Uruguayo, Gerardo Bloomerfield, antes de ingresar al edificio de la institución ubicado en la calle Misiones, en la Ciudad Vieja. Detrás del hombre entraron al local otros 20 damnificados al grito de: “Hay que escuchar, hay que escuchar, robar paquetes, no es luchar”.

Mabel Silva es viuda y su único ingreso es una pensión de
US$ 1.500 que recibe mediante un cheque-carta enviado desde Canadá, ya que su exmarido trabajó en ese país. Pero el conflicto de empleados del correo que tranca las cartas enviadas desde el exterior le impide recibir el dinero hace dos meses.

El sindicato del Correo Uruguayo detuvo hace 35 días la entrega de paquetes de correspondencia provenientes desde el exterior, como medida de lucha en reclamo del pago de $ 1.500 para cada trabajador a cuenta de la proyectada reestructura del organismo.

Otro de los damnificados es Pablo, que debe usar lentes de contacto con una graduación especial solo fabricados por encargo en Estados Unidos. Los pidió hace tres meses y ya está en fecha de usarlos, pero su envío está trancado.

Además de estos dos casos, hay usuarios que denuncian la imposibilidad de recibir medicinas o certificados de residencia que los habilitan a cobrar pensiones. Pequeños empresarios también reclamaron por la traba de importaciones útiles para su negocio y que solo se consiguen en el exterior. Incluso hubo manifestantes que pidieron por la entrega de libros.

Los usuarios reclaman que la medida es “contra el pueblo” y no contra el Estado, ya que las facturas de empresas estatales continúan enviándose y solo se tranca la correspondencia internacional, señalaron a El Observador. Además, ya enviaron 20 telegramas colacionados al secretario general del sindicato postal, Jose Matto, en reclamo de la retención de correspondencia que es penada hasta con un año de prisión por el Código Penal (CP). Los usuarios presentarán una denuncia penal contra el líder sindical.

Ayer, en el marco de la movilización en las oficinas del correo, Bloomerfield pretendió enviarle por medio de un paquete el CP a Matto, pero los funcionarios rechazaron realizar el trámite. Según constató El Observador, cuando el hombre solicitó realizar el envío los trabajadores se retiraron del mostrador de atención al público. “Quiero mandarle este librito (por el CP) a Matto porque parece que no conoce sus normas”, dijo dentro de la oficina de envíos del organismo.

Los 50.000 paquetes retenidos están en un depósito del Aeropuerto Internacional de Carrasco, según informó el directorio del Correo Uruguayo a los usuarios en una reunión que mantuvieron el jueves. Las autoridades dijeron que los artículos están lacrados y aseguraron que no habrá extravíos. Sin embargo, no comunicaron plazos de entrega porque eso depende de la voluntad del sindicato.

Diez minutos antes del intento de envío fallido del Código Penal,  Bloomerfield había dado inicio a “la primavera charrúa”, según anunció mediante el megáfono sobre las 13.50 horas en los cruces de las calles Buenos Aires y Misiones, frente al edificio de El Correo. “Como hubo otros movimientos de indignados como los del Wall Street o la Primavera Árabe, ahora estamos nosotros. Acá nació la primavera charrúa”, afirmó el hombre que tiene retenidos juguetes de colección que encargó desde el exterior. Además, afirmó que iniciará una huelga de hambre el lunes 20 si el próximo viernes no le entregan su pedido.

Mientras el hombre hablaba en la calle una funcionaria del correo le tomaba fotos. Otro de los denunciantes, Gonzalo Ghelfi, le dijo a la empleada que no tomara el pelo. La mujer le respondió que compren artículos en Uruguay y no en el exterior, señaló Ghelfi a El Observador.

Ghelfi explicó que hace un mes  espera por un software para su computadora que solo es fabricado en Estados Unidos, por lo que no tiene otra alternativa que adquirirlo mediante el correo. Fabián, otro de los manifestantes, es propietario junto a su familia de una pequeña empresa textil. “Para hacer funcionar las máquinas necesitamos agujas que solo se consiguen afuera, pero ahora no estamos pudiendo obtenerlas”, dijo a El Observador.

Los denunciantes se autoconvocaron a través de un grupo en la red social Facebook que tiene 4.000 adherentes. Pero en la marcha no estaba ni el 1 % de las personas que apoyaron a través de la web.

“Hoy somos 20, pero no importa. En 1950 once uruguayos hicieron temblar un estadio. Entonces nosotros también podemos hacer temblar a tantos delincuentes. No se preocupen”, arengó Bloomerfield con su megáfono.

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